Artículo obtenido del blog: el gachupas
Llega un momento, cuando ya empiezas a dominar GTD, en que tus listas son más largas que un día sin comer. Has creado 7 listas contextuales; tienes 3 variantes de la lista “Algún día/Quizá” –una para las cosas pospuestas temporalmente, otra para lo que seguramente harás pronto y otra para lo que “quizá” nunca hagas–; en tu lista de proyectos conviven más de 50 proyectos; en total, tienes casi 200 entradas en tus listas… ¿cómo es posible tomar la mejor decisión de qué es lo siguiente que hay que hacer ahora?
Mucha gente piensa que la situación que acabo de describir es un defecto de GTD, y prefieren optar por otros sistemas para gestionar sus tareas pendientes. En realidad, la situación no es un defecto de GTD, sino la consecuencia de una mala interpretación –o la no comprensión– del método de David Allen.